
Era tarde, sobre las 4 de la mañana, estaba agotada y con un dolor de pies terrible… Le dije a Carlos de marcharnos, nos despedimos de los amigos con los que estábamos y salimos de la fiesta. De camino a casa, en el coche, como siempre, apoyé mi mano en la pierna de mi novio, mientras el conducía charlábamos de las cosas que pasaron en la fiesta…en concreto, de ese ratito en que estuvo charlando con una chica que yo no conocía de nada, una rubia despampanante, de tetas grandes y escote aún mayor.
El me aseguró que tan solo era una vieja compañera de trabajo, pero le vi mirando sus tetas con la baba caída, no me lo negó, como tampoco me negó que le miraba los labios, imaginando como sería poder meter su polla ahí dentro, y que ésta se la chupara una y otra vez.
Me sentí rara al oír a mi chico confesando eso…imagino que por la bebida de mas, se le soltó la lengua esa noche. Por la bebida que quizás de mas, también yo había tomado esa noche, decidí que no me iba a dejar ganar la partida por una mujer de plástico, con hasta las pestañas operadas…Así que comencé a preguntarle, a pedirle que me describiera como le gustaría follársela…sigue leyendo el relato aquí…